La costumbre de disfrazarse proviene del siglo XV y se adjudica a los celtas que se disfrazaban el día de todos los santos para evitar las apariciones de los muertos. Luego se extendió a otros territorios y se empezó a usar el disfraz para otras fechas como carnaval y Halloween.
Al disfrazarnos jugamos a no ser nosotros, a proyectar un rol diferente, a convertirnos en nuestro héroe fantástico, a satirizar una situación, o simplemente acompañamos la iniciativa de quien nos propone el disfraz como un juego.
Si todavía llevás tu niño interior o simplemente te querés divertir de una manera diferente, vení a visitarnos y.....DEJATE HECHIZAR...
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